“La investigación académica ofrece soluciones y oportunidades a los medios”

Queremos compartir también, los textos de las entrevistas que realizamos a nuestros tres facilitadores de manera previa a estos encuentros, a través de las cuales tuvimos la oportunidad de plantearles inquietudes relevantes para nuestra industria y que fueron generosamente respondidas por ellos con base en su experiencia y visión actual del periodismo y el rol de los medios de información hoy, en particular, en términos de cuáles son y cuáles deben ser los verdaderos criterios de éxito en las salas de redacción actualmente.

¿Qué puede aportar la academia al proceso de cambio en las redacciones?

La investigación académica suele ser minusvalorada por los periodistas. En la profesión periodística las decisiones se adoptan sobre todo según dos criterios: por instinto y por imitación. En cambio, rara vez se adoptan las decisiones por análisis.

Los directivos más audaces, la minoría, actúan por instinto. Cuando se trata de detectar noticias, aplican eso que llamamos el “olfato periodístico”. Y cuando hay que tomar medidas editoriales o gerenciales, también se fían de su propia intuición. En cambio, los directivos más conservadores, miedosos o desconfiados, la gran mayoría, actúan por imitación. Esperan a que otros medios se arriesguen a tomar medidas y, si tienen éxito, las copian.

Lo que apenas hay son medios que adopten decisiones basadas en análisis profundos. Curiosamente, son los medios que aplican este tipo de análisis estratégicos, que van más allá de las simples medidas tácticas que a menudo sugieren ciertas empresas de consultoría, los que están consiguiendo transformar sus organizaciones de manera más eficiente. Para estos análisis es de gran valor prestar atención a la investigación académica.

La investigación académica en torno a las dinámicas de trabajo en las redacciones, además de describir situaciones conocidas para todo periodista y detectar problemas cotidianos, también ofrece a los medios soluciones y oportunidades. Analiza, por ejemplo, casos de éxito (y de fracaso) que pueden ser tomados como referente por los medios para adoptar medidas estratégicas. También alerta sobre las dificultades que aparecieron en procesos de transformación de otras organizaciones, que pueden ser tomados como modelo. Y, en cualquier caso, muestra análisis profundos de datos, sobre cuya base se pueden adoptar medidas estratégicas de largo alcance.

¿Cuáles son las nuevas competencias o desafíos en la construcción de un periodista contemporáneo?

Se ha insistido mucho en los últimos años en que el cambio de los periodistas debe ser tecnológico, instrumental. Sin embargo, lo que realmente necesitan los medios es un cambio cultural.

No se trata simplemente de manejar nuevas herramientas y aplicaciones, que también. Ese es apenas la vía de conseguir el verdadero cambio: transformar los medios periodísticos en medios que escuchen a su público, que evolucionen sus narrativas, que exploren nuevos campos temáticos. Que se conviertan de nuevo en lo que fueron en el pasado: un foro conectado con las prioridades, preocupaciones y canales de la comunidad a la que se dirigen.

 ¿En qué aspectos ha beneficiado y en cuales perjudicado la incorporación de los algoritmos y la inteligencia artificial al periodismo?

Los algoritmos y la inteligencia artificial incrementan y aceleran la capacidad analítica para la toma de decisiones sobre elementos cuantificables. Desde ese punto de vista, son una excelente herramienta para 1) hipersegmentar las ofertas de contenidos editoriales y servicios hacia públicos objetivos, 2) elaborar contenidos multimedia mediante procedimientos automatizados, y 3) detectar qué contenidos alcanzan una mayor eficiencia y alcance.

Sin embargo, el periodismo no es una profesión basada únicamente en principios cuantificables. En la naturaleza de la actividad periodística anida un conjunto de valores y principios, de valores netamente cualitativo. El gran peligro de la inteligencia artificial es que arrincone esos principios, que tienen que ver con la misión editorial de los medios, con el espíritu de servicio a la sociedad y, en definitiva, con su ética.

La deriva actual de los medios hacia una oferta de contenidos guiada por el volumen y la inmediatez, más que por la selección y la pausa, anticipan un escenario cada vez más preocupante para el futuro de los medios.

¿Podría dar ejemplos de uso correcto, e incorrecto, de las métricas y algoritmos en las redacciones?

Los medios usan las métricas digitales de manera muy básica: les preocupa sobre todo detectar los contenidos que alcanzan más éxito y, a poder ser, se hacen virales.

Lo que muy pocos medios hacen, en cambio, es emplear las métricas como sonda para detectar oportunidades editoriales. Las métricas pueden servir para identificar temas interesantes para el público y descuidados por el medio. También pueden servir para identificar nichos de audiencia desatendidos, que ofrecen oportunidad de desarrollo.

De acuerdo con lo que ya he apuntado más arriba, pienso que las métricas más allá de simples termómetros de “lo que funciona” pueden servir como observatorios para detectar “lo que no estamos ofreciendo”.