El impacto de Twitter en el periodismo

10 de enero de 2023

Muchos usuarios se están tomando un momento para evaluar el legado de Twitter desde que la red social fue adquirida por el multimillonario Elon Musk el 27 de octubre del año pasado. Lanzado en 2006, el servicio se ha convertido en una parte integral del periodismo, revolucionando la difusión de información, ampliando el acceso a las fuentes y elevando voces que antes no se escuchaban. Por supuesto, también se ha dado a conocer por su discurso tóxico, la desinformación y el abuso en línea.

En un artículo publicado en el diario británico The Guardian los periodistas Jim Waterson, Arwa Mahdawi, Owen Jones y Emma Grahan-Harrison reflexionan sobre el legado de Twitter. 

Para Waterson, no hay otra manera más fácil de promulgar información (ya sea una noticia exclusiva, un comentario político o una opinión) entre las personas influyentes que controlan la política y los medios. En ese sentido, sirve como un taller global para poner a prueba buenas y malas ideas. “Es el lugar donde puedes probar lo que provocará la reacción más fuerte y, al mismo tiempo, es una de las fuentes de noticias crudas más brillantes que jamás haya existido”, afirma. “Twitter es fundamentalmente un juego, y una vez que dominas las reglas (brevedad, lenguaje provocativo y contenido emocional), entonces es posible ganar”, agrega.

El editor de medios de The Guardian recuerda que cuando trabajaba como reportero cubriendo política durante el 2010, la fuerza de Twitter era tal que varias de las noticias más importantes de la actualidad británica se daban allí. “Si te sentabas en la galería de reporteros de la Cámara de los Comunes verías a los periodistas enviando twits, luego actualizando Twitter sin cesar y leyendo los twits de los demás. Si mirabas hacia la cámara de abajo, verías en las pantallas de los parlamentarios que estaban haciendo exactamente lo mismo”, rememora.

Jim Waterson afirma que el papel disruptivo de Twitter ha estado basado en mostrar lo que se mueve detrás del mundo de la política o el periodismo. Cuestiones que, anteriormente, eran fácilmente ocultadas. “Twitter ha sido uno de los reguladores de prensa más efectivos que jamás haya existido, denunciando el mal periodismo y los prejuicios. Los males modernos como la transfobia se han fomentado en Twitter, pero el sitio también ha facilitado que los grupos marginados denuncien tales prejuicios”.

Para ejemplificar esta idea, cuenta que el editor del Daily Express cambió la posición política de la publicación después de ver imágenes virales de portadas antiinmigrantes. Sostiene, además, que la cuenta de Twitter Stop Funding Hate, con sus modestos 125 mil seguidores ha provocado más cambios en los medios de noticias de derecha al dirigirse a sus anunciantes que la Organización de Estándares de Prensa Independiente (IPSO por sus siglas en inglés).

Tal vez por estos motivos, Waterson sostiene que ser un joven periodista al inicio de la década de 2010 tenía grandes beneficios. “Podía abrirse camino en las conversaciones, obtener comisiones y crear una audiencia que le brindara más historias”, dice. Y confiesa que ser visible en Twitter y facilitar que la gente se pusiera en contacto con él lo llevó a conseguir innumerables historias que de otro modo nunca habría publicado.

Al mismo tiempo, el escenario resultaba enormemente peligroso para cualquiera que fuera reconocido en el mundo de los medios. “Ver a reporteros supuestamente legendarios destruir su reputación (y carrera) con solo unos pocos malos twits nos hizo darnos cuenta de que sería mejor que se quedaran en la sala de conferencias y en el circuito de las ferias de libros”.

“Hay dos lecciones que sacaré de mi tiempo en Twitter: transformó el periodismo en formas que todavía estamos procesando. Y reveló cuánto, en el fondo, todos queremos discutir sobre los electrodomésticos”, concluye el editor.

Por su parte, Arwa Mahdawi cuenta que llegó al periodismo gracias a Twitter luego de que pusiera un twit acerca de las bitcoins y un editor la contactara proponiéndole que escribira un artículo sobre el tema. “Twitter ayudó a desmitificar la industria”, afirma la hoy columnista de The Guardian. “El periodismo ha sido tradicionalmente algo así como un club exclusivo; Twitter ayudó a abrirlo a una membresía más amplia”, sostiene Mahdawi.

Sin embargo, recalca que la red social ha cambiado mucho desde aquel momento en que le abrió las puertas de la industria y afirma que llegó un punto en que casi abandona por todo la red social por cuenta del acoso. “Debido a que soy una mujer morena que escribe sobre temas de justicia social, con frecuencia soy objeto de acoso por parte de la derecha. Es incomparable con la cantidad que reciben las personas con perfiles más grandes, pero aun así puede ser insoportable despertarse una mañana con cientos de mensajes diciendo que deberías morir. También me han dejado mensajes de voz violentos en mi teléfono”, narra.

Arwa Mahdawi advierte que gran parte del acoso cibernético es dirigido y coordinado. Sostiene que existe una agenda para callar a las personas marginadas y a las mujeres. Por eso, se cuestiona hasta qué punto vale la pena tener presencia en las redes. “Twitter me ha ayudado a construir una carrera como escritora pero, en los últimos años, también me ha hecho pensar en abandonar mi carrera como escritora. Los trolls han ganado”, dice.

Owen Jones, otro columnista de The Guardian, coincide con Mahdawi en que Twitter se ha convertido en un parlante para la discriminación y el acoso. Especialmente desde 2018. A pesar de que Jones afirma que en sus inicios la red social sirvió como plataforma para que las voces que habían sido históricamente marginalizadas por los medios se hicieran escuchar, y que esto le ayudó a educarse y a hacer un trabajo más informado, dice que en los últimos años las redes sociales han servido como un medio para radicalizar un movimiento de extrema derecha en ascenso.

En el caso de Jones, el acoso pasó del mundo digital al físico. “A partir de 2018 descubrí que el odio se trasladaba a las calles: fui acosado por personas de extrema derecha e inclusive fui asaltado por un grupo el día de mi cumpleaños. Por esto he tenido que tomar precauciones, tanto cuando estoy haciendo mi trabajo como socializando. Todo debido a un zumbido de amenaza instituido en parte por Twitter”, dice.

Aún así, afirma que ningún medio es intrínsecamente bueno o malo, y cualquier herramienta puede ser utilizada como un arma mortal. “Si Twitter sucumbe a los caprichos de un multimillonario odioso, la tragedia será la pérdida de voces que antes eran elevadas”, advierte al final de su texto.

Finalmente, Emma Graham-Harrison dice que en los últimos años Twitter se ha vuelto más valioso para ella como fuente de artículos, recomendaciones, contactos e ideas de artículos que de clics para sus artículos. La corresponsal internacional de The Guardian cuenta que cada vez que va a empezar a trabajar en algún tema, se lanza a Twitter para buscar si algún periodista local o un ciudadano entusiasta ha compartido información valiosa en la red social. 

“Hay una franqueza en las interacciones entre extraños en Twitter que ninguna otra red social ha logrado igualar. Es más probable que un comentario dejado en una página oficial de Facebook sea completamente ignorado a un twit (al menos si es divertido, agudo o interesante)”, afirma Graham-Harrison.

La periodista cuenta que Twitter se ha convertido en una valiosa fuente de información para periodistas internacionales. Su colega Kaamil Ahmed, que ha realizado reportajes sobre el genocidio contra la minoría rohingya en Myanmar, ha descrito Twitter como un lugar al que suelen acudir los activistas precisamente porque les permite hablar directamente con figuras de autoridad, incluidos periodistas y políticos internacionales. Muchos activistas rohingyas son conscientes de esto, por lo que han acudido a Twitter para saltarse la censura del gobierno. 

“Por mucho que me frustre admitirlo, debido al abuso, la desinformación y la forma en que se ha convertido en el juguete de un multimillonario, extrañaría a Twitter si colapsara, y creo que nuestros lectores extrañarían el papel que juega en la información internacional”, concluye.