El papel que juegan los medios en la polarización

5 de mayo de 2021

Nunca en la historia de la humanidad había sido posible para los estadounidenses estar tan bien informados políticamente. Desde el auge del internet, la información y la opinión sobre temas políticos está al alcance de la gran mayoría de la población. Sin embargo, varias encuestas demuestran que las audiencias en EEUU no están ni más informadas ni más interesadas en participar en los procesos democráticos.

¿Por qué? Este es uno de los enigmas que intenta responder el periodista Ezra Klein en su libro “Por qué estamos polarizados” (Why we’re polarized). Klein fue el fundador, editor en jefe y luego editor general de Vox, el sitio web de opinión propiedad de la empresa de medios independiente Vox Media. Recientemente se unió al equipo de opinión del New York Times.

En su libro, Klein analiza las fuerzas estructurales y psicológicas detrás del descenso de Estados Unidos a la división y la disfuncionalidad. Como su título indica, busca encontrar las raíces de la polarización. En esa búsqueda, habla de lo que llama el “bucle de la retroalimentación”: un ciclo en el que las instituciones se polarizan para atraer a un público más polarizado, lo que polariza aún más al público, lo que obliga a las instituciones a polarizarse aún más, y así sucesivamente.

En el sexto capítulo —del que Vox publicó un extracto— el periodista muestra el papel que cumplen los medios en ese proceso, y arroja una serie de reflexiones que trascienden las fronteras de EEUU.

A continuación, reproducimos algunos de sus planteamientos más interesantes:

– La brecha entre las audiencias interesadas y desinteresadas aumentó 

Para entender los medios, señala Klein, es necesario entender las dos fuerzas que los mueven: el negocio y las audiencias. Ambas han cambiado significativamente en los últimos años especialmente a raíz del crecimiento de internet y las redes sociales. Y, como era de esperarse, esto afectó la manera en que la gente consume noticias sobre temas políticos.

“La revolución digital hizo posible acceder a una inimaginable cantidad de información, pero, al mismo tiempo, aumentó el acceso a una cantidad inimaginable de opciones. Y esa explosión de elecciones amplió la brecha entre las audiencias interesadas y las desinteresadas”, afirma Klein. Para el autor, irónicamente, “tener más opciones permite que los interesados aprendan más y los desinteresados se informen menos”.

– El periodismo político es para los interesados

En una época en que las audiencias tienen demasiadas opciones a la hora de informarse, los medios se han convertido en un negocio que se ha encargado de ofrecerles a las audiencias lo que están buscando: periodismo político polarizado. Este tipo de periodismo facilita que las personas escojan un bando con el que se sienten identificadas y, en ese sentido, se expresa en artículos y columnas de opinión “que tratan de por qué su lado debería ganar y el otro debería perder”.

Según Klein, aquel concepto del periodismo local que decía que la sangre siempre va en la portada encuentra hoy su espejo dentro del periodismo político en la idea de que aquello que indigna siempre va de primero. “Los medios polarizados no enfatizan los puntos en común, sino que utilizan a su favor las diferencias; no se centran en lo mejor del otro lado, en cambio, amenazan con lo peor”.

El autor cita varias investigaciones que dan cuenta de que —a diferencia de lo que muchos piensan— mientras más medios centrados en cubrir temas políticos consuma una persona, más distorsionada se vuelve su perspectiva de aquello que considera “el otro lado”.

– Los medios centrados en sus audiencia son medios identitarios

Hoy en día, los medios están obsesionados con medir y conocer a sus audiencias. Es posible lograr esto con herramientas que arrojan cifras en tiempo real, casi como si fueran tableros de videojuegos. El objetivo que buscan los medios a través del uso de esta tecnología es claro: lograr que las personas lean, escuchen o vean sus contenidos, pero -sobre todo- que los compartan con sus amigos y conocidos.

“Pero la gente no comparte voces tranquilas. Comparten voces fuertes. Comparten un trabajo que les conmueve, que les ayuda a expresar a sus amigos quiénes son y cómo se sienten”, afirma Klein. Las audiencias quieren demostrar a qué grupos pertenecen y distanciarse de aquellos a los que no.

Klein analiza el caso del éxito de Buzzfeed, un medio de comunicación nativo digital centrado en la producción y el seguimiento de contenido viral. Señala que Buzzfeed logró encontrar un estilo de titular que apunta a señalar claramente la identidad de sus lectores. Y, en ese sentido, afirma: “una identidad, una vez adoptada, es más difícil de cambiar que una opinión. Una identidad que te une a una comunidad que te importa es costosa y dolorosa de abandonar, y tu mente hará todo lo posible para evitar abandonarla”.

-Leer sobre “el otro lado” no cambia nuestras mentes

“A muchas personas les preocupa que los medios modernos generen polarización al encerrarnos en cámaras de eco. Nos hemos creído el cuento de que escuchar información que solo nos dice qué tan acertados somos nos hace más extremos”, dice Klein antes de proceder a derrumbar este mito. El periodista cita una investigación realizada en 2017, la más extensa de este tipo. Los resultados demostraron que luego de un mes de exponer a demócratas y republicanos a voces populares y autorizadas del otro lado, los encuestados se polarizaron más, no menos.

Luego, señala Klein, a pesar de que existe evidencia de que la estructuración de interacciones colaborativas positivas puede promover la comprensión, hoy en día encontramos poco de este tipo de contenido en los medios políticos o en las redes sociales. “La mayoría de los medios políticos ni siquiera están diseñados para la persuasión (…) la mayor parte de los medios políticos están escritos para el lado que ya está de acuerdo con el autor”.

En ese sentido, lanza una alerta a otros periodistas: “nos volvemos más polarizados cuando pasamos nuestro tiempo en entornos polarizados. Lo he visto en mí mismo, y lo he visto en otros: cuando buscamos retweets, o cuando nuestra forma principal de comentarios de la audiencia proviene de usuarios de redes sociales muy partidistas, esto lleva a que de una manera sutil pero importante se deforme nuestro juicio sobre las noticias. Cambia a quién cubrimos y qué historias perseguimos. Y cuando cubrimos la política de una manera más polarizada, anticipándonos o absorbiendo los gustos de una audiencia más polarizada, creamos una realidad política más polarizada.”

-Los medios no reflejan la realidad, la crean

Klein señala que a pesar de que muchos creen que los medios son un espejo de la realidad, al final, estos terminan creando una paralela. “La realidad es demasiado vasta para caber en nuestro espejo”, agrega con humor.

Sin embargo, dice el periodista del New York Times, durante mucho tiempo se nos ha vendido la idea de que los medios cubren aquellos hechos que cumplen con los criterios de noticiabilidad como si esto eliminara la responsabilidad de quienes seleccionan qué cubrir y qué no cubrir.

Hoy en día es necesario reflexionar sobre este tema porque, como dice Klein, “los medios políticos están sesgados, pero no tanto hacia la izquierda o la derecha, sino hacia los ruidosos, escandalosos, coloridos, inspiradores, conflictivos. Se inclina hacia las historias y figuras políticas que activan nuestras identidades, porque está predispuesto y depende de la fracción del país con las identidades políticas más intensas”.