¿El remedio para los desiertos de noticias?

22 de marzo de 2022

Los desiertos de noticias se están expandiendo, especialmente en Estados Unidos. Aún así, este año está sucediendo algo en la industria de medios de información norteamericana que envía señales esperanzadoras al resto del ecosistema: el surgimiento de varias salas de redacción impulsadas a través de modelos de financiación sin ánimo de lucro.  

Un artículo publicado a comienzos de febrero en la prestigiosa revista The New Yorker explora este nuevo escenario. Este año, por ejemplo, se abrirán dos nuevas salas de redacción independientes en Cleveland. Una de ellas estará dirigida por el Marshall Project, y funcionará con un equipo de tres reporteros y un editor, quienes estarán enfocados en producir reportajes sobre temas de justicia penal. Además, su plan es crear alianzas con otros medios locales. Por otro lado, se creará otro medio asociado al American Journalism Project, que trabajará bajo un modelo un poco más ambicioso: será una sala de redacción digital independiente de diecisiete personas. Esta será la primera de una red llamada Ohio Local News Initiative que funcionará en varias ciudades del estado.

El caso de Cleveland es destacable, pues en los últimos años, a medida que el negocio de las noticias locales se ha vuelto cada vez menos sostenible, los residentes han tenido que acostumbrarse a consumir medios nacionales para mantenerse informados. Esto, pues en dos de sus diarios más importantes –el Cleveland Press y el Cleveland Plan Dealer– cerraron hace relativamente poco tiempo. Así lo explica la periodista que cubre temas de medios para The New Yorker, Clare Malone.

Sin embargo, la creación de nuevos medios sin fines de lucro no es exclusiva de este estado. En Houston, a finales de 2022 o inicios de 2023, se iniciará un proyecto similar, llamado la “Iniciativa de noticias locales de Houston”. Al mismo tiempo, otros medios tradicionales también han acogido el modelo sin fines de lucro. El Salt Lake Tribune, por ejemplo, se convirtió en una organización sin fines de lucro en 2019. Este año, el Chicago Sun-Times y el WBEZ de Chicago Public Media anunciaron una fusión, impulsados por un fondo filantrópico de 61 millones de dólares. Y The Baltimore Banner, un sitio que cuenta con 15 millones de dólares del hotelero Stewart Bainum, Jr., pronto estará en funcionamiento.

¿Por qué es importante que surjan nuevos medios locales? La falta de fuentes de información de calidad, creíbles y veraces, se ha relacionado con la reducción de la participación ciudadana y política, y con el aumento de la corrupción en el gobierno. En un artículo publicado en el 2018 en el Journal of Communication, un grupo de investigadores argumentó que la pérdida de noticias locales también contribuyó a la polarización a la hora de votar. Según la revista norteamericana, uno de los autores del artículo, Joshua Darr, explicó el concepto de «identidad transversal» de la politóloga Lilliana Mason. Las noticias locales, señaló Darr, ofrecen a las personas una conexión más allá de las cuestiones vinculadas a su partido.

“Cuando la gente lee noticias sobre sus barrios, escuelas y servicios municipales, piensan como locales”, escribió Darr. “Cuando leen sobre conflictos políticos nacionales, piensan como sus partidos”. La cobertura de acontecimientos locales –afirma –la autora del artículo publicado en el New Yorker– les permite a los lectores pelear por los mejores métodos para controlar a la población de ciervos o sobre la manera en que se deben aplicar los impuestos a la propiedad en su ciudad en vez de discutir por un asunto del ámbito nacional como la nominación a la Corte Suprema.

Los creadores del American Journalism Project comparten esta lectura. Este proyecto, creado en 2019, tiene uno de los planes más completos para ayudar a las noticias locales sin fines de lucro en Estados Unidos. El AJP ha recaudado cerca de 90 millones de dólares para financiar el periodismo local y se autodenomina una “filantropía de riesgo”. Entre sus donantes se encuentran el Emerson Collective de Laurene Powell Jobs, Meta Journalism Project (anteriormente Facebook Journalism Project) y la fundación de James y Kathryn Murdoch. AJP ha centrado gran parte de sus esfuerzos en otorgar subvenciones a medios existentes (el Proyecto Marshall, por ejemplo, ha recibido fondos de AJP) y a ayudar a las organizaciones filantrópicas locales a identificar oportunidades para financiar medios.

“Nuestra esperanza y estrategia es que al proporcionar ese capital semilla, permitamos que estas organizaciones se lancen y produzcan valor para sus comunidades”, le dijo Michael Ouimette, jefe del equipo de estrategia de AJP a The New Yorker. “Confiamos en que si hacen eso sus comunidades darán un paso al frente y ayudarán a financiar la organización de manera sostenida”.

Su modelo es, aparentemente, sencillo: ir al lugar donde ya hay una infraestructura que pueda respaldar el proyecto a largo plazo, es decir, financiadores que puedan donar en los próximos años y suficiente población e ingresos regionales para respaldar a los suscriptores y anunciantes. “Creo que, en casi todas las ciudades (de EEUU), la gente se está dando cuenta de lo que está pasando con el periodismo local y están tratando de hacer algo al respecto”, opinó Richard Tofel, expresidente de ProPublica que cuenta con AJP entre sus clientes de consultoría, para The New Yorker. “Están teniendo más éxito donde ya existía una comunidad filantrópica o algún individuo o pequeño grupo de individuos que están preparados para asumir una carga significativa”.

No obstante los avances con este modelo, aún no corresponde a una solución integral. Penelope Abernathy, profesora visitante de periodismo en Northwestern y autora del U.N.C. Hussman, le dijo a Malone que precisamente por este motivo le preocupa que los desiertos de noticias, los que se encuentran en las ciudades del interior económicamente desfavorecidas, los suburbios y las áreas rurales por igual, puedan continuar desatendidos bajo este modelo filantrópico. “La gran mayoría del dinero filantrópico sin fines de lucro está en ciudades como Cleveland, en comparación con ciudades como Youngstown”, le dijo. En este último, la tasa de pobreza fue del 35,2 por ciento en 2019, el año en que Youngstown Vindicator cerró definitivamente.

Abernathy cree que impulsar la apertura de salas de redacción digitales en todo el país, en realidad no ayuda a que las comunidades tengan mayor acceso a noticias de calidad. ¿La razón? Falta de acceso a internet y alfabetización. Como recoge The New Yorker, en 2019, el Pew Research Center estimó que el 44 por ciento de los adultos en hogares con ingresos por debajo de los 30 mil dólares no tenía acceso a banda ancha. Además, el 66 por ciento de los residentes son analfabetos funcionales, según un estudio de la Universidad Case Western Reserve.

En ese sentido, el desafío continúa siendo encontrar una manera, o un modelo, que permita comenzar un medio en un área con un mercado más pequeño y poco fértil para las noticias locales. Algo que, en la opinión de Malone, toma “cierto grado de paciencia y tolerancia al riesgo”. 

Desde Ami vemos con inmensa preocupación que si estas fórmulas no son ni mucho menos suficientes en un país como los Estados Unidos, la situación en Colombia es bastante más compleja y no parece tener aun norte claro: infinitos desiertos de información, escasísima conectividad, inexistente alfabetización digital, carencia de equipos, cero políticas para el sector, en fin, un panorama bien desalentador que exige el compromiso del sector privado interesado en el periodismo transparente y en la información como soporte para la construcción de sociedad, como nunca antes.