Entre buenos y malos ejemplos

29 de noviembre

Uno de los deberes más importantes de las marcas líderes y de los líderes en general es el buen ejemplo. Y esto cobra particular relevancia y trascendencia en las marcas que como líderes en lo suyo, acompañan la vida diaria de millones de personas en todo el mundo. Tal  es el caso de las plataformas tecnológicas Google y Facebook, por citar sólo dos ejemplos.

Y mucho han dado que hablar Google y Facebook en los últimos meses por cuenta de las reglamentaciones anunciadas en países en los que la sensibilidad hacia la protección de los derechos de autor y el derecho de la competencia ha sugerido la pertinencia de exigir que estos gigantes paguen por los contenidos de medios de información, con los que ofrecen un espectro de servicios integrados a los usuarios -todo en un solo lugar- bajo su marca y sombrilla. Esto es, lucrándose del trabajo de tales medios y fijando las reglas bajo las cuales sus miles de millones de usuarios terminan accediendo a la información y las noticias.

Buen ejemplo han dado en los países en los que entre el quehacer valiente y determinado de gobiernos, legisladores, jueces y gremios de la industria, han sabido combinar la sana presión que surge de reglamentaciones asertivas y el balanceo de derechos y obligaciones de jugadores en un mercado, con fallos en derecho y negociaciones colectivas tendientes a concretar no sólo los intereses de los medios más poderosos o visibles, sino los de todos quienes con su trabajo contribuyen a informar y generar ofertas de valor para las audiencias y usuarios en los mismos países y sus regiones.

Malos ejemplos han dado en donde con arrogancia desafían normas e instituciones, despreciando en primer lugar a los usuarios de los países, en los que esa institucionalidad trata de salvaguardar los derechos tanto de empresas periodísticas como de audiencias, frente a posibles atropellos y abusos de la posición dominante de empresas monopolísticas.

Entre buenos y malos ejemplos, quedémonos con los buenos, y que sean ellos la pauta para poder lograr acuerdos prácticos, equitativos y suficientes, para remunerar el trabajo de los medios de información que contribuyen a enriquecer la oferta de valor de las plataformas para los usuarios -que son las mismas audiencias de los medios- en relación con quienes es importante que puedan acceder siempre a esa información creíble confiable y útil que produce el buen periodismo, de manera transparente y sin condicionamientos viciados por intereses comerciales y políticos de ningún tipo.

En Colombia estamos contando los días para sentarnos a dialogar para buscar este equilibrio de la manera más justa y conveniente para todos. Para las empresas periodísiticas colombianas, estos acuerdos son indispensables en las actuales circunstancias de su modelo de negocios y de cara a la continuidad de la prestación de lo servicios de información a la ciudadanía.

Werner Zitzmann, Director Ejecutivo