02 de Marzo de 2026
En un artículo para Axios, su CEO, Jim VandeHei y su cofundador, Mike Allen, repasan dos décadas de trabajo conjunto y reflexionan sobre cómo su apuesta editorial terminó influyendo en el ecosistema político y en los medios de información de Estados Unidos.
Todo comenzó hace 20 años, cuando VandeHei dejó The Washington Post y Allen renunció a TIME con la idea clara de que había una demanda insatisfecha de noticias políticas más rápidas y con una voz más definida. De esa convicción nació Politico, lanzado el 23 de enero de 2007.
Por qué importa
En ese momento no imaginaban hasta dónde llegaría el impacto. Con el tiempo, su proyecto ayudó a desdibujar el ciclo diario de noticias, intensificó el consumo casi compulsivo de información política, presionó los modelos tradicionales y aceleró una fragmentación del consumo que entonces parecía lejana.
Reconocen que no fueron los únicos en impulsar ese cambio, pero sí parte activa de él. Junto con John Harris, Robert Allbritton, Fred Ryan y Kim Kingsley, no solo encendieron la chispa, sino que también observaron de cerca cómo se expandía.
Hoy dicen sentirse orgullosos de haber creado Politico y, aún más, de lo que construyen en Axios, empresas que, ellos afirman, se sostienen sobre principios periodísticos firmes.
Al cumplir dos décadas como emprendedores en medios de información, decidieron mirar hacia atrás y hacer balance de lo que consideran aciertos, excesos y consecuencias inesperadas. Politico, recuerdan, creció con una velocidad que nadie en ese pequeño equipo inicial de Washington D.C. anticipó.
El panorama general
El mundo político y mediático actual poco se parece al de 2007. La transición de lo generalista a lo especializado, de lo pausado a lo inmediato, de lo institucional a lo individual, reconfiguró la forma de producir y consumir información. Ese cambio, en el que participaron activamente, terminó alterando reglas que parecían inamovibles.
1. La muerte del “día”
En 2007, una gran exclusiva podía dominar la conversación durante 24 horas o más. Los editores reservaban historias clave para el domingo y la reacción pública se extendía por días. Politico decidió romper con ese ritmo.
Detectaron que buena parte de la audiencia leía muy temprano, mientras muchos reporteros empezaban su jornada más tarde. La estrategia fue entonces “ganar la mañana”: lanzar Politico Playbook y publicar primicias al amanecer, antes de que la competencia entrara en escena. Con los años, esa lógica se volvió norma en la industria. Hoy, retener la atención más allá de una o dos horas es cada vez más difícil. Esa aceleración explica, en parte, el nacimiento de Axios nueve años atrás.
2. El newsletter es la nueva portada
Antes de que Mike lanzara Politico Playbook en junio de 2007, los newsletters solían ser resúmenes informativos enviados por departamentos de marketing. Playbook cambió ese molde, mezclaba noticias de alto impacto con cumpleaños y rumores, y se convirtió en lectura obligada para buena parte del poder en Washington antes de que empezara el día.
La experiencia dejó una lección clara: la voz personal podía pesar más que la institucional, y los lectores influyentes querían información directa y eficiente. Hoy existen decenas de miles de newsletters solo en Substack. Axios AM, por ejemplo, alcanza a un número de líderes en política, medios de información, tecnología y negocios similar al que tenía como suscriptores diarios el Washington Post cuando sus autores dejaron el diario.
3. Los individuos superan a las instituciones
Al inicio, varios medios tradicionales reaccionaron con escepticismo. En ese momento parecía natural pensar que la fortaleza estaba en la marca y no en las firmas. Politico apostó por lo contrario: que el talento individual podía convertirse en motor de audiencia.
Pagaron y promovieron a sus periodistas como figuras centrales. Con el tiempo, nombres como Maggie Haberman y Ben Smith ganaron reconocimiento propio, sin perder el vínculo con la marca. Ese modelo, periodistas que construyen y monetizan su identidad profesional, terminó extendiéndose en todo el ecosistema.
4. De nicho, no nacional
Politico no inventó la especialización, pero sí demostró que enfocarse en una audiencia concreta podía ser más rentable que buscar volumen masivo. Su público principal eran profesionales de la política, lectores intensamente interesados y dispuestos a consumir información detallada.
Ese enfoque sirvió de referencia para proyectos posteriores como Axios, The Information o Punchbowl, que también priorizaron comunidades específicas por encima de audiencias generales.
5. Periodistas como emprendedores
Hace dos décadas, la mayoría de periodistas se veía como parte de grandes estructuras, salvo contadas figuras de televisión. La experiencia de Politico ayudó a cambiar esa percepción y a consolidar una cultura más emprendedora.
Ahí están los casos de Jessica Lessin, que dejó The Wall Street Journal para fundar The Information; Ben Smith, que tras su paso por Politico impulsó BuzzFeed News y luego Semafor; Jon Kelly, que creó Puck después de trabajar en Vanity Fair, The New York Times y Bloomberg; y Jake Sherman, John Bresnahan y Anna Palmer, que fundaron Punchbowl. VandeHei y Allen cuentan que en distintos momentos asesoraron a varios de ellos.
6. El vaciamiento de los medios tradicionales
Cuando comenzaron, la idea de que Politico pudiera superar en influencia al Washington Post parecía exagerada. Sin embargo, mientras Politico crecía, varios medios tradicionales enfrentaban dificultades.
No se atribuyen el declive de esas organizaciones, pero sí reconocen que formaron parte de una transformación mayor, en la que también influyeron las redes sociales y culturas de redacción menos ágiles. A su juicio, levantar una marca desde cero puede ser más sencillo que intentar revitalizar una en retroceso. Al mismo tiempo, consideran que hoy existe más diversidad y calidad de contenido que antes, aunque no sin costos.
7. El auge del “porno político”
La política, que durante años fue percibida como un tema técnico y, para muchos, aburrido, se transformó en espectáculo permanente. Politico no solo amplificó debates de políticas públicas, sino también personalidades, tensiones y maniobras internas.
Con el tiempo, esa dinámica contribuyó a convertir la política en entretenimiento y en herramienta central de una disputa cultural constante. No era el objetivo inicial, admiten, pero fue parte del resultado.
8. La fragmentación de la verdad
La aceleración informativa y la rentabilidad del nicho también trajeron efectos menos visibles. La industria se fragmentó, y muchos lectores se refugiaron en espacios afines a sus propias visiones. En paralelo, actores políticos aprovecharon esa segmentación.
La información empezó a adoptar rasgos de confrontación estratégica, la confianza en medios tradicionales se debilitó y la idea de una realidad compartida perdió terreno. Politico no es señalado como responsable directo, pero su ascenso coincidió con esa transformación estructural.
¿Qué sigue?
VandeHei y Allen sostienen que el sector avanza hacia una etapa que describen como “post-noticias”, y que desde Axios intentan acompañar a sus lectores en ese nuevo escenario.
“Si alguna vez tienes la oportunidad de empezar algo desde cero, hazlo. Aprenderás más sobre la humanidad y sobre ti mismo que en toda una vida de clases.”
Cierran con una idea que atraviesa todo el recorrido: aunque unos pocos nombres suelen concentrar el reconocimiento, cada proyecto se construye con el aporte de muchos. Por eso agradecen a los equipos de Politico y Axios, pasados y presentes, y destacan especialmente a Roy Schwartz, Kayla Cook Brown y Danielle Jones.
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