22 de Junio de 2026
En un artículo para Press Gazette, Dominic Ponsford examinó una nueva estrategia impulsada por editores del Reino Unido para exigir compensaciones económicas a las empresas de inteligencia artificial que utilizan contenidos sin autorización. La iniciativa busca dar a los medios de información una herramienta más directa para reclamar pagos por el uso de su trabajo y abrir una vía legal distinta a las habituales discusiones sobre derechos de autor y propiedad intelectual.
La nueva sede de Google en Londres, valorada en 1.000 millones de dólares, podría incluso convertirse en escenario de futuras acciones de cobro si prosperan las reclamaciones que algunos editores planean presentar contra compañías de IA.
Según explica el autor, 31 sitios web británicos respaldados por el Movement for an Open Web (MOW) incorporaron a sus términos y condiciones los llamados Search-Only Contracts (SOC) o Contratos de Solo Búsqueda. Estos acuerdos establecen que herramientas como ChatGPT, Gemini y otros modelos de IA no pueden copiar ni reutilizar contenidos sin autorización.
La propuesta busca reforzar los avisos incluidos en los archivos robots.txt de los sitios web. Estos archivos se utilizan para indicar a los rastreadores qué partes de una página pueden visitar, pero los impulsores de la iniciativa sostienen que muchas empresas de IA los han ignorado al recopilar información para entrenar o mejorar sus sistemas.
Los contratos fijan una tarifa de compensación, normalmente de 500 libras esterlinas por artículo, cuando una empresa de IA recopila contenido sin autorización. La idea es que los editores puedan utilizar esas tarifas como base para futuras reclamaciones. En términos sencillos, el mecanismo parte de que cualquier persona o empresa que accede a un sitio web acepta sus condiciones de uso, entre ellas la de no copiar ni reutilizar contenidos sin permiso.
De acuerdo con MOW, el sistema facilitaría que los editores presenten reclamaciones de menor cuantía cuando detecten que una herramienta de IA ha utilizado sus contenidos sin autorización. Para ello, solo tendrían que demostrar que un modelo incorporó información procedente de su trabajo, algo que consideran relativamente sencillo de comprobar mediante preguntas específicas al chatbot correspondiente. Después podrían emitir una factura a la empresa responsable y, en caso de impago, acudir a los tribunales para exigir el cobro.
Las reclamaciones pueden iniciarse a través del portal Moneyclaim.gov.uk, con un coste aproximado de 50 libras esterlinas. Estos casos suelen resolverse en tribunales de condado o de pequeñas reclamaciones, donde es habitual que los demandantes se representen a sí mismos.
Si una resolución judicial resultara favorable a los editores y la deuda siguiera sin pagarse, estos podrían solicitar medidas para recuperar el dinero mediante bienes pertenecientes a las empresas demandadas en Reino Unido. En el caso de Google, el autor menciona como ejemplo algunos de los exclusivos sillones cama Metronap instalados en su nueva sede de King's Cross.
Tim Cowan, cofundador del Movement for an Open Web y abogado, afirmó: “Se trata de un enfoque sencillo para abordar las complejidades relacionadas con el pago por contenidos en internet. Al evitar recurrir al derecho de autor y a la propiedad intelectual, los editores disponen de un mecanismo probado para hacer valer la propiedad de sus contenidos frente a la recolección de datos por parte de la IA.
“Mediante el SOC, los propietarios de sitios web pueden simplemente facturar a las empresas de IA por el contenido que han tomado y, si no pagan, demandarlas ante los tribunales de condado para obtener una resolución rápida y rentable.
“El SOC pone por primera vez un precio al uso de contenidos por parte de la IA y, al hacerlo, crea un mercado viable para los activos de contenido de los editores. Las empresas de IA no podrán ignorarlo. Si se alcanza una masa crítica de apoyo por parte de los editores, se verán obligadas a sentarse a negociar o enfrentarán un volumen cada vez mayor de citaciones judiciales.
“La reciente decisión de la Autoridad de Competencia y Mercados (CMA) sobre la recopilación de contenidos por parte de Google refuerza aún más la posición del Contrato de Solo Búsqueda. Demuestra que la apropiación de contenido editorial sin permiso es inaceptable y prohíbe que Google tome represalias contra quienes decidan no entregar gratuitamente sus contenidos. Impone a Google la obligación de no represaliar a los editores”.
El sitio especializado Trusted Reviews figura entre los medios que han denunciado una intensa actividad de rastreo por parte de herramientas de IA, pese a haber intentado limitar ese acceso en repetidas ocasiones.
Chris Dicker, director ejecutivo de Candr Media, incorporó las nuevas cláusulas contractuales a los términos y condiciones de Trusted Reviews. Sin embargo, señaló que los bots continúan realizando alrededor de 200.000 solicitudes de recopilación de contenido al día.
Dicker afirmó: “Durante demasiado tiempo las empresas de IA han tenido vía libre para apropiarse de nuestros contenidos, tráfico y propiedad intelectual en beneficio propio. Con el Contrato de Solo Búsqueda, por fin contamos con un mecanismo legal para reivindicar nuestra propiedad y recuperar el control.
“Las empresas de IA aceptan estos términos en el momento en que acceden a nuestro sitio y, si los incumplen utilizando nuestro contenido en sus servicios, emitimos una reclamación de pago. Sin negociaciones ni zonas grises. Si lo tomaste, lo pagas”.
Las asociaciones del sector respaldan los Contratos de Solo Búsqueda
La iniciativa también ha recibido el respaldo de organizaciones que representan a los editores. Entre ellas se encuentran la Association of Online Publishers (AOP) y la Professional Publishers Association (PPA), dos de las principales entidades del sector en Reino Unido.
Richard Reeves, director general de la AOP, señaló: “La AOP sigue alentando a todos los editores a utilizar las iniciativas a su disposición para impulsar un intercambio de valor justo. Es la única manera de garantizar que el mercado evolucione hacia un modelo en el que quienes producen periodismo original reciban una compensación adecuada por el uso de una propiedad intelectual que exige una inversión significativa.
“El Contrato de Solo Búsqueda es una de esas iniciativas. Es fácil de implementar, legible por máquinas y funciona dentro del protocolo robots.txt mediante un lenguaje jurídico común que aporta coherencia y complementa los términos y condiciones que los editores ya puedan utilizar.
“Herramientas de aplicación sencilla como esta permitirán a nuestra industria adaptarse al cambiante entorno digital y a las nuevas conductas de consumo, al tiempo que ayudan a los editores a prosperar”.
Para Reeves, herramientas de este tipo pueden ayudar a que el mercado digital evolucione hacia un modelo en el que los productores de contenido original reciban una compensación más justa por el uso de su trabajo.
Por su parte, Sajeeda Merali, directora ejecutiva de la PPA, describió el Contrato de Solo Búsqueda como: “Un enfoque interesante que busca ofrecer a los editores opciones adicionales sobre las condiciones en las que puede utilizarse su contenido. Habrá diferentes estrategias de licenciamiento y monetización, pero lo importante es que los miembros de la PPA dispongan de opciones y capacidad de negociación dentro del ecosistema de la IA”.
La ejecutiva destacó especialmente la posibilidad de que los editores cuenten con más alternativas para negociar cómo se utilizan y monetizan sus contenidos en un entorno cada vez más influido por la inteligencia artificial.
Otro de los grupos que ya adoptó este modelo es F-At, una editorial especializada en información deportiva que opera sitios como road.cc, off.road.cc y ebiketips.co.uk.
Tony Farrelly, director de contenidos de la compañía, afirmó: “Ni Claude, ni Gemini, ni ChatGPT, ni AI Mode pueden montar una bicicleta ni explicar desde la experiencia directa cómo se comporta en el tráfico o en una carretera de montaña. Sin embargo, eso no les ha impedido apropiarse de las palabras de quienes sí pueden hacerlo, sin permiso ni compensación, poniendo en riesgo sus medios de vida.
“Está claro que si los editores independientes y especializados quieren obtener un trato justo por parte de Google y de las empresas de IA, tendremos que unirnos y hacerlo por nuestra cuenta. Ni el Gobierno ni los reguladores han demostrado la voluntad de exigir responsabilidades significativas a las tecnológicas mientras utilizan nuestro contenido, reducen nuestros ingresos y ponen en peligro los empleos de miles de profesionales del sector de medios independientes. Por eso estamos encantados de formar parte de la iniciativa Search-Only Contract impulsada por el Movement for an Open Web”.
Según Farrelly, los sistemas de IA pueden utilizar información creada por periodistas y especialistas, pero no reemplazan la experiencia directa ni el conocimiento que aportan quienes producen ese contenido. En su opinión, los editores independientes necesitarán actuar de forma conjunta para lograr acuerdos más favorables con las grandes plataformas tecnológicas.
¿Cómo funciona el Contrato de Solo Búsqueda?
El Contrato de Solo Búsqueda fue desarrollado por el Movement for an Open Web y está disponible de manera gratuita para cualquier sitio web que quiera implementarlo.
La organización explica que el contrato se encuentra alojado en línea y que los propietarios de sitios web pueden adoptarlo simplemente enlazándolo desde su archivo robots.txt, desde sus términos y condiciones o incluso desde el pie de página de sus sitios.
Según sus creadores, el sistema fue diseñado para convivir con los mecanismos que ya utilizan los editores para proteger y licenciar sus contenidos. También aseguran que es compatible con la legislación vigente sobre derechos de autor y con otros acuerdos comerciales que los medios puedan tener en marcha.
El grupo explicó: “El contrato está alojado en línea y los sitios web que deseen utilizarlo solo tienen que enlazarlo desde su archivo robots.txt, desde sus términos de uso o desde el pie de página de su sitio. El SOC es compatible con los términos de uso existentes, con los acuerdos de licenciamiento de contenido y con la legislación de derechos de autor.
“También es compatible con los recientes requisitos de conducta anunciados por la CMA para Google. Aunque esas medidas permitirán a los editores decidir si autorizan o no el uso de sus contenidos en los servicios de IA de Google, no dicen nada sobre la compensación económica por dicho uso.
“Con el SOC, los editores pueden optar por excluir sus contenidos de los servicios de IA de Google y controlar otras formas de recopilación mediante el contrato, o bien permitir su uso por parte de Google estableciendo las condiciones de acceso a través de las cláusulas del SOC.
“Los requisitos de conducta de la CMA también establecen que Google no puede tomar represalias contra los editores por utilizar mecanismos de control sobre la IA afectando su visibilidad en las búsquedas, lo que garantiza que la implementación del SOC no implique riesgos para los editores”.
Uno de los argumentos centrales de los impulsores de la iniciativa es que las recientes medidas propuestas por la Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido permiten a los editores decidir si quieren o no que Google utilice sus contenidos para desarrollar servicios de IA. Sin embargo, sostienen que esas medidas no abordan la cuestión de la compensación económica.
Por esa razón, consideran que el Contrato de Solo Búsqueda puede complementar los mecanismos regulatorios existentes, ya que permite establecer condiciones específicas para el acceso y uso de los contenidos.
Los promotores de la iniciativa también destacan que las nuevas obligaciones impuestas a Google impedirían que la compañía perjudique la visibilidad de los medios que decidan aplicar controles sobre el uso de sus contenidos por parte de sistemas de inteligencia artificial.
El texto completo del Contrato de Solo Búsqueda está disponible en m4ow.uk/socw/2.txt, mientras que la guía para su implementación puede consultarse en m4ow.uk/socw/.
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