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Las redacciones producen más contenido noticioso del que las audiencias leen

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Fuente: Freepik

15 de Junio de 2026

En un artículo para INMA, Em Kuntze examinó un fenómeno que se repite en redacciones de todo el mundo. Los medios de información continúan produciendo grandes volúmenes de contenido meramente noticioso y actualizaciones, aunque las audiencias cada vez interactúan menos con ese tipo de piezas. A partir de más de 150 informes editoriales elaborados para medios internacionales, locales, deportivos y organizaciones de distintos perfiles, la autora plantea que existe un desbalance entre lo que se publica y lo que realmente conecta con los lectores.

Los hallazgos 

Durante los últimos cinco años, smartocto elaboró más de 150 informes personalizados para redacciones y otros editores centrados en medios de información. Estos reportes permiten observar qué se publica, qué genera interés y qué pasa desapercibido para las audiencias.

Los análisis abarcaron desde grandes medios internacionales con múltiples oficinas y amplios presupuestos, hasta medios hiperlocales con equipos mínimos. También incluyeron organizaciones sin fines de lucro, empresas de marketing de contenidos y medios deportivos en distintos continentes.

Según la autora, cada informe ofrecía aprendizajes particulares para los equipos editoriales. Sin embargo, al comparar los resultados comenzaron a aparecer patrones comunes: una proporción excesiva de contenido basado en hechos y actualizaciones rápidas, y un bajo nivel de lectura para ese tipo de publicaciones.

El punto de partida de esta reflexión fue un hallazgo de BBC Worldwide: el 70% del contenido producido generaba apenas el 7% de las lecturas. Ese desequilibrio impulsó el desarrollo del enfoque de user needs o necesidades de usuario, pensado para orientar la planificación y publicación hacia lo que realmente busca la audiencia.

En smartocto, donde el modelo evolucionó hacia lo que llaman user needs 2.0, los resultados fueron similares: en distintos mercados y tipos de editores, el 70% del contenido apenas aporta el 10% del alcance, y la necesidad de usuario dominante dentro de ese bloque es la categoría “update me”, es decir, contenido noticioso y actualizaciones.

Evidencia complementaria: Omroep West

Un informe de referencia para la empresa neerlandesa Omroep West, realizado en junio de 2025, mostró que el 61% de sus artículos publicados correspondían a la categoría “update me”.

Después de ese diagnóstico, la organización ajustó su equilibrio entre necesidades de usuario y redujo ese tipo de artículos al 55% de su producción total.

Esa disminución del 6% abrió espacio para enfoques editoriales más variados y, al mismo tiempo, se tradujo en mejores resultados: un aumento del 14% en páginas vistas y un crecimiento del 4% en el tiempo promedio de atención.

¿Es un fenómeno exclusivo del periodismo informativo?

En palabras de la autora, la respuesta es no.

Al analizar publicaciones y secciones deportivas para implementar el modelo de necesidades de usuario en ese sector, smartocto encontró un patrón muy parecido. En los medios deportivos estudiados, el 75% del contenido publicado fue clasificado como “basado en hechos”.

El dato más relevante es que los artículos de otro tipo, más analíticos, contextuales o explicativos, obtenían muchas más lecturas.

La explicación

El periodismo tiene como función esencial informar sobre lo que ocurre, pero Kuntze sostiene que la manera tradicional de hacerlo necesita replantearse. Las audiencias ya no dependen exclusivamente de los medios para enterarse de los hechos: las notificaciones, agregadores y redes sociales entregan esa información de forma inmediata.

Por eso, el valor diferencial de un medio hoy está en ofrecer contexto, claridad, profundidad y perspectivas que una actualización breve no puede aportar.

En los casos analizados, cuando las redacciones revisaron de forma crítica sus prácticas habituales y repensaron el proceso editorial completo, los resultados fueron positivos en términos de audiencia y engagement.

El la autora identifica tres razones principales por las que se sigue produciendo tanto contenido puramente noticioso:

  1. Está profundamente arraigado en la profesión: informar lo nuevo se asocia automáticamente con reportar hechos.
  2. Las evidencias sobre el bajo rendimiento de ese contenido no siempre son visibles para quienes trabajan en la operación diaria.
  3. Muchas redacciones no tienen claro cuál es la alternativa o cómo cambiar el enfoque editorial.

La solución (y la oportunidad)

Rutger Verhoeven, director de marketing de smartocto y exintegrante de redacciones de servicio público en Países Bajos, propuso varias acciones para avanzar hacia un modelo más alineado con las necesidades reales de la audiencia:

  • Definir estándares mínimos para los artículos “update me”. Si una pieza no cumple ciertos requisitos editoriales, no debería publicarse. Un ejemplo concreto es evitar el uso de fotografías de archivo.
     
  • Usar herramientas o listas de verificación para decidir cuándo publicar una actualización. La matriz de decisión de smartocto, mencionada por Verhoeven, fue diseñada precisamente para ayudar a diferenciar cuándo vale la pena producir este tipo de contenido y cuándo no.
     
  • Planear contenidos de seguimiento. Publicar una noticia de última hora puede ser necesario, pero también lo es pensar desde el inicio cómo complementarla después con contexto, explicaciones, nuevas perspectivas o información útil para el lector.
     
  • Aprovechar el feedback en tiempo real de las analíticas. Las métricas pueden ayudar a decidir si conviene republicar, reescribir o editar una nota para mejorar su rendimiento. Como ejemplo de esta práctica, esto fue lo que hizo el medio finlandés Turun Sanomat
     
  • Revisar sistemáticamente el desempeño editorial. Observar qué historias funcionan mejor permite replicar aciertos y, al mismo tiempo, identificar dónde no conviene invertir recursos.
     
  • Mantener una cultura de aprendizaje continuo. Verhoeven subraya que siempre aparecen nuevas herramientas, metodologías y formas de optimizar el trabajo editorial, incluyendo estrategias para reducir la cantidad de artículos puramente basados en hechos que salen de la redacción.

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