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Juicios, acuerdos y nuevos mercados: el contenido periodístico ante la IA

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Fuente: Generado por IA

26 de Enero de 2026

Dos artículos recientes analizan los principales casos que están marcando el pulso del debate sobre derechos de autor en la era de la inteligencia artificial desde ángulos complementarios. En un texto para Press Gazette, Charlotte Tobitt examina cómo los tribunales comienzan a trazar límites en torno al uso de contenidos protegidos por derechos de autor para entrenar sistemas de IA. Por su parte, en un artículo para Columbia Journalism Review, Klaudia Jaźwińska amplía el foco y muestra cómo, junto a las demandas, los acuerdos comerciales y los nuevos modelos de compensación están reconfigurando la relación entre empresas tecnológicas y medios de información.

The New York Times fue el primer gran editor en demandar a OpenAI, junto con su socio Microsoft, a finales de 2023. Aunque ese caso aún no ha generado un precedente claro sobre si el entrenamiento de modelos con contenido protegido sin compensación está permitido por la ley, otras resoluciones alrededor del mundo empiezan a construir un marco más definido. Nuevas demandas y acuerdos de licencia muestran que la disputa entre editores y empresas de IA ya no se limita a una cuestión legal, sino que se ha convertido en una batalla más amplia por el control del valor económico del contenido periodístico.

Fallos legales sobre IA en el mundo

  • 14 editores de noticias y revistas en EE. UU. contra Cohere

Victoria para los editores

En noviembre de 2025, una jueza del Distrito Sur de Nueva York rechazó la solicitud de la startup canadiense Cohere para desestimar la demanda presentada por 14 editores de noticias y revistas en Estados Unidos. El tribunal consideró que los demandantes habían argumentado de forma suficiente que las respuestas generadas por el sistema de IA eran “cuantitativa y cualitativamente similares” a su contenido original.

El fallo resulta relevante porque reconoce que, aunque los hechos no están protegidos por derechos de autor, existen indicios de que la herramienta Command produjo resultados casi idénticos a artículos de los editores, lo que deja la decisión final en manos de un jurado.

  • Getty contra Stability AI

Victoria parcial para la IA

En noviembre de 2025, Getty Images no logró que un tribunal del Reino Unido estableciera un precedente que prohibiera el entrenamiento de modelos de IA con sus imágenes. El juez concluyó que Stable Diffusion no constituía una “copia infractora” bajo la legislación británica, ya que el modelo no almacena ni reproduce directamente las obras protegidas.

El tribunal sí reconoció que el uso del sistema generó en algunos casos imágenes que incorporaban marcas registradas de Getty. Sin embargo, al no considerarse una práctica generalizada, la empresa no obtuvo una indemnización adicional.

En diciembre de 2025, Getty recibió autorización para apelar partes del fallo, centrando la discusión en la definición legal de “copia infractora”, un punto que podría tener implicaciones más amplias para el desarrollo y entrenamiento de modelos de IA.

  • Thomson Reuters contra Ross Intelligence

Victoria para los editores

En febrero de 2025, un tribunal estadounidense determinó que no constituía uso justo que Ross Intelligence utilizara resúmenes legales (headnotes) del servicio Westlaw, de Thomson Reuters, para entrenar su motor de búsqueda basado en IA.

La decisión es una de las más claras hasta ahora al señalar que el entrenamiento de sistemas de IA puede infringir derechos de autor cuando el material utilizado implica un trabajo creativo protegido y cuando el uso no resulta verdaderamente transformador ni neutral desde el punto de vista comercial.

  • AlterNet y Raw Story contra OpenAI

Victoria para la IA

En noviembre de 2024, un tribunal estadounidense desestimó la demanda presentada por AlterNet y Raw Story. El juez consideró que los demandantes no demostraron ni que las respuestas generadas por ChatGPT reprodujeran contenido protegido, ni que existiera un daño concreto derivado de su uso.

El caso puso de relieve una de las principales dificultades de este tipo de litigios: probar perjuicios específicos atribuibles a modelos generativos.

Fallos relevantes fuera del periodismo

  • GEMA contra OpenAI

Victoria para los titulares de derechos

En noviembre de 2025, un tribunal alemán falló a favor de la sociedad de gestión GEMA al concluir que OpenAI infringió derechos de autor al entrenar ChatGPT con letras de canciones protegidas. El juez consideró que el proceso de entrenamiento implicó reproducción de obras, y no solo extracción de datos.

La decisión fue interpretada como un fallo de referencia en Europa y como una señal que podría extenderse a otros sectores creativos, incluidos los textos periodísticos.

  • Autores contra Meta y Anthropic

Victorias para la IA, con matices

En distintos casos resueltos en 2025, tribunales estadounidenses consideraron que el uso de libros protegidos para entrenar modelos como Llama (Meta) y Claude (Anthropic) podía calificarse como uso justo y transformador. No obstante, los jueces advirtieron que estas decisiones no establecen una regla automática y que futuros casos podrían resolverse de forma distinta si se demuestra un daño significativo al mercado de las obras originales.

Demandas en curso y un escenario legal fragmentado

Según explica Tobitt, los litigios contra empresas de IA se han multiplicado, especialmente en Estados Unidos, donde distintos editores han acusado a estas compañías de copiar, memorizar y reproducir contenidos periodísticos sin autorización ni compensación. Entre los casos más visibles están las demandas presentadas por grandes medios, pero también hay grupos de editores regionales que aseguran que el uso de sus artículos para entrenar modelos de IA afecta directamente su tráfico, sus ingresos publicitarios y el valor de sus suscripciones.

Jaźwińska añade que estas acciones legales se han ido acumulando en tribunales federales y que no se limitan a un solo actor: OpenAI y Microsoft concentran buena parte de las demandas, pero no son las únicas empresas señaladas. Otras compañías del sector también enfrentan procesos similares impulsados por editores y autores individuales, dentro y fuera de Estados Unidos.

El resultado, por ahora, es un panorama judicial disperso, con fallos parciales y procesos en curso que todavía no ofrecen una respuesta definitiva sobre hasta dónde llega el uso legítimo de contenidos protegidos en el desarrollo de sistemas de IA.

El giro hacia los acuerdos y nuevos modelos de compensación

Aún así, como señala Jaźwińska, no todas las organizaciones de medios de información han optado por llevar estas disputas a los tribunales. En paralelo a las demandas, casi veinte grupos mediáticos han firmado acuerdos de licencia con OpenAI, entre ellos The Washington Post, que se sumó a esta lista durante el primer semestre del año.

Perplexity, que inicialmente apostó por un modelo de reparto de ingresos a través de su Partner Publishers Program, ha ido ajustando su estrategia. La empresa firmó acuerdos de licencia con Gannett (ahora USA Today Co.) y estableció una asociación de contenidos plurianual con Le Monde. Además, lanzó un fondo de 42,5 millones de dólares vinculado a su modelo de suscripción Comet Plus, destinado a compensar a los editores participantes. Según la compañía, los pagos se calculan en función de la frecuencia con la que el contenido es consultado por los usuarios, aparece en resultados de búsqueda con IA o es utilizado por sus agentes de IA para realizar tareas.

Este tipo de iniciativas refleja, según la autora, que las empresas de IA están probando distintos enfoques para resolver la cuestión de la compensación. Microsoft, por ejemplo, anunció que Associated Press, USA Today Co. y People Inc. participarán como socios iniciales de su próximo Publisher Content Marketplace, un mercado de dos lados que busca remunerar a los editores cuando su contenido sea utilizado por productos de IA, con Copilot como primer comprador dentro del sistema.

A estos esfuerzos se suman startups más pequeñas, como ProRata.ai, TollBit y Snowflake, que también trabajan en mercados de contenidos. Incluso Meta, cuyo único acuerdo de licencia activo es con Reuters, ha iniciado conversaciones con grandes grupos editoriales como Axel Springer, Fox Corp. y News Corp para explorar nuevas licencias para el uso de artículos en sus herramientas de IA.

Un panorama aún abierto

En conjunto, los fallos judiciales, las demandas en curso y los acuerdos privados muestran un escenario todavía en construcción. Como plantea Jaźwińska, cómo y cuánto se compensará a los editores son algunas de las preguntas más críticas que enfrenta la industria de las noticias en la llamada “era de la IA”.

En este contexto, el Tow Center for Digital Journalism puso en marcha un tracker que recopila, a partir de información pública, los principales movimientos entre medios de información y empresas de IA, incluyendo demandas, acuerdos y subvenciones. La herramienta busca ofrecer una visión más clara de un ecosistema que cambia rápidamente y en el que todavía no hay reglas compartidas.

No existe un consenso sobre la mejor manera de garantizar que los periodistas sean compensados y acreditados por el uso de su trabajo. En algunos casos, un mismo editor combina estrategias distintas: The New York Times, por ejemplo, mientras mantiene una demanda contra OpenAI, firmó al mismo tiempo un acuerdo de licencia plurianual con Amazon, valorado, según reportes, entre 20 y 25 millones de dólares anuales.

Como advirtió Kari McMahon en A Media Operator, estas reacciones rápidas de los editores para cerrar acuerdos individuales podrían dificultar la creación de estándares de licenciamiento comunes para toda la industria.

Otra vía emergente es Really Simple Licensing, una iniciativa lanzada hacia finales del año que busca funcionar como una cámara de compensación donde los editores puedan fijar condiciones de pago y requisitos de atribución. Medios como Arena Group, BuzzFeed, USA Today Co. y Vox Media ya se han sumado a este esquema.

Aunque la mayoría de los editores de noticias no cuenta con los recursos para iniciar demandas judiciales ni para negociar acuerdos complejos, las decisiones que hoy toman quienes sí pueden hacerlo probablemente tendrán efectos más amplios y terminarán influyendo en la forma en que todo el sector será, o no,  compensado por el uso de su contenido en sistemas de inteligencia artificial.
 

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