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Los podcasters que ayudaron a devolver a Trump a la Casa Blanca

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17 de Marzo de 2025

En una nota para Financial Times, la periodista Anna Nicolaou abordó el auge de una nueva élite mediática: un grupo de podcasters que han cultivado audiencias masivas y se han convertido en actores clave en el panorama político estadounidense.

Durante su campaña para regresar a la Casa Blanca, Donald Trump evitó las entrevistas tradicionales en programas como 60 Minutes de CBS y, en su lugar, dedicó alrededor de 17 horas a charlas con estos presentadores, quienes han consolidado un poderoso nicho en la llamada "manósfera", un espacio digital que captura la atención de los hombres jóvenes en EE.UU.

Cuando Trump celebró su victoria presidencial el año pasado, su equipo destacó a varias figuras influyentes. Desde el escenario, el director ejecutivo de la UFC, Dana White, dijo: “Quiero agradecer a los Nelk Boys, Adin Ross, Theo Von, Bussin’ with the Boys y, por último pero no menos importante, al poderoso Joe Rogan”.

Para muchos estadounidenses, estos nombres son desconocidos. Para otros, son celebridades y tienen una presencia habitual en sus vidas. De cualquier forma, su presencia en este evento marcó un punto de inflexión: la manósfera no solo había irrumpido en la política, sino que también se había consolidado como un nuevo eje de poder mediático, explica Nicolaou. 


Un cambio radical en los medios

Las revoluciones en los medios suelen originarse a partir de avances tecnológicos o formatos novedosos. Sin embargo, en este caso, el cambio no viene de la tecnología —los podcast y YouTube existen desde los 2000—, sino de la fragmentación del consumo de información en internet. Ahora, las audiencias pueden personalizar sus fuentes de contenido con una precisión inédita.

Este fenómeno representa “una reorganización radical de la confianza y la credibilidad en los medios”, explica Gabriel Kahn, profesor de medios en la Universidad del Sur de California. “Es como un vidrio roto: lo que antes era un público unificado ahora son un millón de audiencias diferentes, organizadas según intereses o lealtades”.

Existe un vasto ecosistema mediático que pasa desapercibido para el público tradicional. Las estrellas del pódcast llenan estadios como el Madison Square Garden y generan millones de vistas, pero siguen siendo desconocidas para muchas personas. Para quienes crecieron con la televisión por cable, estos personajes pueden parecer irrelevantes. Sin embargo, para las generaciones más jóvenes, YouTube ha desplazado por completo a la TV tradicional.

La fragmentación de las audiencias no es un fenómeno nuevo, pero en las últimas elecciones de EE.UU., su impacto se hizo evidente. Este cambio plantea una pregunta existencial para los grandes conglomerados que han dominado los medios estadounidenses durante el último siglo: ¿en qué quedará todo esto? ¿Cuál será el papel de los medios tradicionales dentro de una década?

El atractivo de la cercanía

A diferencia de los actores de Hollywood o los periodistas, que suelen mantener distancia con su audiencia, estas nuevas estrellas se definen por su accesibilidad.


Están en los oídos de sus seguidores mientras lavan los platos o van camino al trabajo. Se reproducen en segundo plano mientras la gente cena o hace ejercicio. Cada semana ofrecen una o dos —o incluso tres— horas de contenido. Responden comentarios. A veces, incluso los leen en vivo. Se expresan de manera informal, sin filtros. Algunos han sido expulsados de plataformas por el uso de insultos de odio o por controversias.

Desde el punto de vista estilístico, la manósfera es la antítesis de lo que enseñan en los medios tradicionales. Los periodistas son entrenados para ser concisos y directos. En televisión, las noticias son producciones pulidas: los presentadores usan maquillaje, están sentados en estudios impecables y hablan con precisión. Estos nuevos programas, en cambio, son largas conversaciones improvisadas. En Twitch, un stream puede durar más de ocho horas. Los conductores no son periodistas, ni pretenden serlo.

Lauren Jarvis, la ex ejecutiva de Spotify que llevó a Joe Rogan a la plataforma de streaming en 2020, explica que "la gente está cansada de los titulares, los fragmentos de sonido y los programas sobre producidos". En su lugar, espacios como el de Rogan ofrecen "conversaciones más largas y reflexivas".

Estos podcasters no encajan perfectamente en los perfiles ideológicos tradicionales de izquierda o derecha. Sin embargo, hay un hilo conductor de desconfianza hacia "el establishment" y rechazo a la corrección política. Sus intereses son variados, pero hay ciertos temas recurrentes: deportes, suplementos para mejorar el rendimiento físico y, en un giro inesperado, la posibilidad de vida extraterrestre. También colaboran entre ellos con frecuencia, apareciendo en los programas de sus colegas y construyendo un ecosistema interconectado que recuerda al "multiverso" de Marvel.

Jarvis destaca que "el anfitrión no es solo un entrevistador, sino parte del programa en sí mismo". A diferencia de los formatos tradicionales, en estos podcast la figura del presentador es clave: "Tú eres el show, no solo las personas a las que entrevistas".

La ausencia de filtros y regulación

La naturaleza de estas producciones permite una espontaneidad que a menudo deja espacio para momentos de vulnerabilidad. Al mismo tiempo, implica menos controles. No hay regulaciones establecidas para verificar datos, y la presión por la exactitud es menor que en los medios convencionales. "Resulta que a una gran parte del público joven simplemente no le importa eso", dice Douglas McCabe, de Enders Analysis. "Sienten que están obteniendo una voz auténtica, sin estar sujetos a la agenda de una sala de redacción".

A diferencia de las grandes cadenas de televisión o los medios tradicionales, donde se necesitan cientos de empleados y una infraestructura costosa, estos programas operan con equipos mínimos. El mismo Joe Rogan genera millones de dólares con un equipo reducido. Nick Hilton, cofundador de la productora de podcast Podot, advierte que esta falta de regulación también ha atraído a figuras extremas: "Es por eso que el podcast se ha convertido en un refugio para los sectores más radicales".

Según Hilton, "la evolución de los medios ha llevado a la creación de estos silos oligárquicos, dominados por jóvenes con una visión en general libertaria y de derecha, sin ningún tipo de supervisión interna o externa".

El modelo de negocio: ganancias millonarias

Los ingresos provienen, en su mayoría, de la publicidad. Las marcas están dispuestas a pagar cifras significativas si el presentador menciona personalmente su producto. Scott Galloway estima que los podcast más populares pueden generar entre 10 y 50 millones de dólares al año. "Con un millón de descargas, puedes ganar entre 50,000 y 100,000 dólares al mes", calcula.

Los costos operativos también son mucho menores en comparación con la televisión tradicional. "Encender las luces para un programa de TV cuesta al menos entre dos y tres millones de dólares al año", explica Galloway. "En cambio, iniciar un podcast puede hacerse con unos cuantos miles". Su propio programa, Pivot, generará este año entre 7 y 10 millones de dólares en ingresos.

Más allá de la publicidad, estos espacios también impulsan la marca personal de sus anfitriones, lo que les permite acceder a nuevas fuentes de ingresos, como conferencias y venta de mercancía.

El impacto en los medios tradicionales

Los medios convencionales han tomado nota del ascenso de los podcasters, especialmente en el espectro político de derecha. Este año, Fox News reformuló su programación y lanzó un programa conducido por Will Cain, descrito en su anuncio como "un show con estilo de podcast".

Es incierto cuál será el equilibrio entre los medios tradicionales y estas nuevas plataformas. "No veo a los medios convencionales manteniendo la misma influencia y peso comercial dentro de cinco años", dice McCabe. "No creo que sea una opinión controvertida. Es inevitable".

Aun así, Nicolaou argumenta que es posible que ambos mundos coexistan. Los podcasters consiguieron invitaciones exclusivas a la ceremonia de toma de posesión de Trump, pero también lo hizo Rupert Murdoch. Además, Trump ha contratado a 19 ex empleados de Fox News para su gobierno, lo que sugiere que la televisión por cable sigue siendo relevante para el poder político.

Cinco podcasters clave

Para concluir, Nicolaou destacó a los podcast más influyentes en la campaña de Trump y a las figuras detrás de ellos. Aquí un vistazo a sus protagonistas: 

1. Joe Rogan
Con millones de seguidores en YouTube y Spotify, Joe Rogan es el podcaster más influyente del mundo occidental angloparlante. Su programa, The Joe Rogan Experience, mezcla entrevistas de larga duración con figuras de todo el espectro político y cultural. En 2020, firmó un acuerdo de 200 millones de dólares con Spotify, renovado este año por 250 millones. Aunque en 2020 apoyó a Bernie Sanders, recientemente ha respaldado a Trump, tras entrevistarlo en una charla que superó los 50 millones de visualizaciones en YouTube.

2. Theo Von
Con su inconfundible mullet y acento sureño, Theo Von combina humor y espontaneidad en This Past Weekend, el pódcast que lanzó en 2016. Ex estrella de reality shows y comediante, Von recibe a invitados de todos los ámbitos, desde Ed Sheeran hasta Bernie Sanders. Sus entrevistas son impredecibles, con ocurrencias que descolocan incluso a figuras como Donald Trump, a quien le comentó: “La cocaína te convierte en un búho, hermano”. Aunque suele ser empático y cómico, también ha generado polémica por el lenguaje que usa en sus conversaciones.

3. Lex Fridman
De científico desconocido a figura clave en el mundo de los podcasts, Lex Fridman se ha convertido en un referente en tecnología y filosofía con su programa de entrevistas. Criado en Chicago tras emigrar de Moscú, ha conversado con Elon Musk, Jeff Bezos y Mark Zuckerberg. Defiende su enfoque de “escuchar a todos”, aunque sus críticos lo acusan de permitir la difusión de desinformación. Su reciente entrevista con Zelenski fue vista como un intento del presidente ucraniano de acercarse a la audiencia de Trump.

4. Andrew Schulz
Comediante y provocador, Andrew Schulz ha llevado su estilo irreverente a los podcasts The Brilliant Idiots y Flagrant. Sus especiales de comedia han generado polémica, y su entrevista con Trump fue criticada por su tono complaciente. Schulz ha sabido capitalizar su humor transgresor, logrando llenar dos noches consecutivas en el Madison Square Garden, un hito en su carrera.

5. Logan Paul
De estrella de Vine a empresario y luchador de la WWE, Logan Paul ha dominado el mundo digital con su podcast Impaulsive, lanzado en 2018. Su estilo irreverente y orientado al entretenimiento le ha permitido atraer a figuras de la cultura pop, el deporte y la política. Su contenido mezcla debates virales, humor y provocación, lo que le ha asegurado una audiencia masiva. En los últimos años, ha diversificado su carrera con proyectos como su marca de bebidas PRIME y peleas de boxeo de alto perfil. Su entrevista con Trump el año pasado fue parte del esfuerzo del expresidente por conectar con la audiencia joven masculina.
 

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