
24 de Marzo de 2025
En una nota, Earl J. Wilkinson, Director Ejecutivo y CEO de INMA, abordó el impacto de los primeros 60 días del segundo mandato de Donald Trump en la industria de los medios de información. Durante este período, el ecosistema global en el que operan las empresas de medios ha experimentado cambios que favorecen a las grandes tecnológicas, debilitan las restricciones sobre la inteligencia artificial y desafían los principios fundamentales del periodismo.
Más allá de cuestiones políticas y diplomáticas como la inmigración, los aranceles o la retirada de organismos internacionales, las decisiones de la administración estadounidense han dificultado el entorno empresarial para los editores de medios. Estos cambios no se han dado necesariamente a través de nuevas leyes o decretos, sino mediante un uso estratégico del poder blando y la complacencia hacia el gobierno de Trump, tanto dentro como fuera de EE. UU.
Las grandes tecnológicas se alinean con el lema "Estados Unidos primero"
El mayor impacto hasta ahora ha sido el reposicionamiento de las grandes plataformas tecnológicas bajo el escudo de "Estados Unidos primero" en materia de regulación y legislación, lo que amenaza o retrasa el avance de los líderes de los medios de información a nivel mundial en la lucha por una compensación justa por su contenido.
Esto pone en riesgo:
- Cientos de millones de dólares potenciales para el ecosistema de medios de información.
- El principio de que los editores tienen derecho a controlar cómo y dónde se usa y muestra su contenido.
Con los gigantes tecnológicos sentados frente al nuevo gabinete de Trump durante la toma de posesión en enero, el mensaje fue claro: se han alineado con la agenda de Trump y, bajo ese paraguas, se sienten con mayor libertad para desafiar a los gobiernos de todo el mundo en cuestiones de regulación y legislación.
Desde la toma de posesión de Trump, los gigantes tecnológicos han mostrado una actitud más desafiante ante las regulaciones globales. Siete gobiernos, incluidos Francia, Estados Unidos, la Unión Europea y Reino Unido, han iniciado acciones legales contra Google por su dominio en la tecnología publicitaria. Las demandas antimonopolio están avanzando y podrían tener repercusiones considerables para la industria.
El gobierno de Trump también ha respondido agresivamente a iniciativas como el impuesto digital propuesto en Australia, advirtiendo sobre represalias económicas contra países que intenten gravar a las grandes tecnológicas. En consecuencia, muchas naciones han optado por frenar sus intentos de regulación ante el riesgo de represalias comerciales.
“El mensaje desde Washington es claro: si se meten con nuestras grandes tecnológicas, podría haber represalias”, explica Wilkinson.
El efecto neto de este entorno es una nueva actitud desafiante por parte de las grandes tecnológicas, que se refleja tanto en declaraciones públicas como en conversaciones privadas:
- Ignorar las leyes de verificación de datos en Europa y comunicar abiertamente a la UE que las están desestimando.
- Amenazar al gobierno del Reino Unido con retirar toda inversión en el país si aprueba sus leyes de negociación con los medios.
- Meta ignorando abiertamente las leyes de pago por contenido en Australia y Canadá, negándose a tomar más medidas. Ambos gobiernos han admitido la derrota; de hecho, Canadá acaba de reanudar su gasto publicitario en las plataformas de Meta.
- Ignorar los hallazgos de la comisión de competencia de Sudáfrica sobre sesgos algorítmicos y desigualdad en el acceso a datos.
La repercusión más grave se da en las acciones que no se están tomando. “En INMA sabemos de múltiples gobiernos que han frenado regulaciones y legislación por temor a aranceles u otras represalias de la administración Trump. Todos están en modo de espera”, agregó.
Un nuevo entorno para las empresas de medios
El impacto de la administración Trump no se limita a las grandes tecnológicas. Otros cambios han alterado el panorama mediático:
- Regulación de la IA: Siguiendo el libreto de las grandes tecnológicas, se argumenta que las oportunidades de la IA son más importantes que sus riesgos. Algunos de los objetivos de la administración Trump en materia de IA son importantes, como priorizar su desarrollo para la creación de empleo y el crecimiento económico. Sin embargo, otros tienen una fuerte carga geopolítica, como mantener el liderazgo estadounidense en IA y eliminar la moderación de la desinformación y los discursos de odio.
- Uso de demandas como arma política: Se ha acelerado el uso de demandas contra medios estadounidenses como una estrategia para agotar sus recursos. Trump ha impulsado esta táctica y han surgido imitaciones a nivel local. Se trata de una estrategia contra la libertad de prensa similar a la vista en Polonia, Hungría, Eslovaquia, Venezuela y otros países en los últimos años. El objetivo no parece ser ganar en los tribunales, sino inundar el sistema con demandas para debilitar a la prensa, generar retrasos indefinidos, atar recursos o lograr acuerdos simbólicos que puedan presentarse como victorias de relaciones públicas. La administración Trump reactivó investigaciones contra las principales cadenas de noticias de EE. UU. por supuesto sesgo y busca eliminar la financiación federal para las emisoras públicas NPR y PBS.
- Retroceso en la verificación de datos: Con la nueva relación entre las grandes tecnológicas y la administración Trump, Meta eliminó su programa de verificación de datos con terceros y lo reemplazó por un modelo de moderación comunitaria similar al de X (antes Twitter). YouTube también relajó sus políticas sobre afirmaciones fraudulentas. Reducir el gasto en moderación profesional ahorra a Meta hasta 5.000 millones de dólares al año y 40.000 empleos en nómina.
- Retiro de fondos de EE. UU. para la libertad de prensa: A través del programa de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la administración Trump detuvo en febrero la financiación de programas gubernamentales que apoyan la libertad de prensa, la democracia y los derechos humanos a nivel internacional, congelando proyectos que promueven medios independientes y valores democráticos, especialmente en regímenes represivos. Trump también recortó fondos a la National Endowment for Democracy (NED), lo que afectará a grupos prodemocracia en Asia que respaldan el periodismo independiente.
- Recortes en Voice of America y Radio Liberty: En marzo, el gobierno redujo drásticamente el financiamiento de estos servicios de radiodifusión internacional financiados por EE. UU., que han sido vitales para apoyar a periodistas en regiones donde la libertad de prensa está amenazada o es inexistente.
- Cancelación de suscripciones a medios: La administración Trump ha ordenado a las agencias federales cancelar sus suscripciones a medios con el argumento de reducir el gasto gubernamental y eliminar supuestos sesgos progresistas. El Departamento de Estado ha suspendido todas las suscripciones de medios a nivel mundial que no sean consideradas esenciales, y la Casa Blanca ha ordenado la terminación de todos los contratos con medios.
- Aranceles sobre el papel prensa canadiense: La amenaza de imponer aranceles a las importaciones de papel canadiense podría ser "el último clavo en el ataúd" para muchos productos impresos en EE. UU., en especial para los periódicos pequeños que dependen de esas importaciones.
Cambios silenciosos de los que apenas se habla
Más allá de las políticas oficiales, la influencia del gobierno se ha manifestado de manera sutil en la industria. “La administración Trump nunca tuvo que emitir una orden ejecutiva o aprobar una ley para eliminar los programas de diversidad, equidad e inclusión en las empresas estadounidenses. No hizo falta: su postura en el gobierno federal y las amenazas a universidades fueron suficiente señal para que muchas compañías los eliminaran por iniciativa propia”, argumenta Wilkinson.
Del mismo modo, hay una influencia discreta en tres aspectos clave relacionados con los medios de información:
- Los medios están moderando su tono para proyectar neutralidad. En las grandes empresas de medios de EE. UU., esto se traduce en debates internos sobre quién controla la voz de la marca en temas de opinión. Pero en los medios locales hay cambios más sutiles: buscan atraer lectores que los han abandonado. No está claro dónde termina la política y empieza el negocio. Algunos periódicos han cambiado su línea editorial en la sección de opinión, un grupo importante de medios está reforzando la neutralidad en el lenguaje de sus noticias y varias publicaciones han eliminado caricaturas con sesgo ideológico.
- Retroceso en el estándar de “verdad” y “falsa equivalencia” de la era 2017-2021. Se ha reabierto el debate sobre la "falsa equivalencia" y la objetividad periodística, con medios reconsiderando su enfoque.
(El concepto hace referencia a cuando los medios presentan dos posturas como igualmente válidas o equilibradas, incluso cuando una de ellas carece de sustento en hechos o evidencia.
Un ejemplo sería tratar el consenso científico sobre el cambio climático como si fuera solo una "opinión" en un debate con los negacionistas. Durante la administración Trump, este fenómeno se volvió un dilema clave para los medios: ¿dar voz a versiones sin fundamento para mantener una apariencia de equilibrio o enfocarse en reportar hechos verificables, aunque eso genere acusaciones de parcialidad?)
“Este es un tema crucial que debería ser analizado por asociaciones especializadas en asuntos editoriales, pero que también preocupa a los líderes empresariales de los medios. No solo afecta el periodismo, sino también la forma en que se comercializa ¿El periodismo dominante se excedió hace ocho años? La respuesta depende del perfil de la audiencia. El primer auge de suscripciones bajo Trump se debió en parte a que los medios se promocionaban como ‘membresías al Club de la Democracia’, lo que resultó ser una estrategia efectiva”, explica Wilkinson.
Ahora los editores están moderando su enfoque y destacando beneficios como acceso ilimitado, aplicaciones móviles, noticias 24/7, contenido de estilo de vida y juegos.
- Se está preparando el terreno para una redefinición de la libertad de prensa en EE. UU. Una administración de Trump confrontativa y un poder judicial potencialmente afín podrían poner a prueba protecciones legales clave como el estándar de "real malicia" y la doctrina de “prohibición previa” en los tribunales. La libertad de prensa no desaparecerá en EE. UU., pero podría redefinirse por primera vez en seis décadas.
Lo que esto significa para los medios de información
Si se sintetiza el impacto de los primeros 60 días de la administración Trump en algunos temas clave para los medios, estos serían los principales:
- Los ecosistemas de búsqueda y redes sociales son aún más opacos. Con menos controles, verificación de hechos y las imperfecciones de la IA, las plataformas digitales ofrecen una mezcla menos confiable de información. ¿Podrán los contenidos periodísticos destacarse en medio de la avalancha de contenido generado por IA y creadores independientes? La estrategia competitiva de los medios dependerá de su capacidad de diferenciación.
- El futuro de los ingresos justos está en peligro. La posibilidad de obtener ingresos justos de las grandes tecnológicas está en riesgo a corto plazo, lo que obliga a replantear las estrategias legislativas y regulatorias. Ante esta amenaza, los editores están acelerando sus esfuerzos para construir relaciones directas con los consumidores, reduciendo su dependencia de las plataformas tecnológicas y explorando nuevos modelos de ingresos como productos innovadores, estrategias de suscripción más agresivas, comercio y eventos.
- Manipulación de los algoritmos. La relación emergente entre las grandes tecnológicas de EE. UU. y la administración Trump podría inclinar la balanza en los resultados de búsqueda para favorecer sus prioridades. Quien controla los algoritmos no solo decide qué fuentes alternativas destacar, sino también qué periodismo profesional ignorar.
- Los costos están aumentando. Los medios deben destinar más recursos a abogados, editores y posiblemente verificadores de datos locales. El periodismo se ha vuelto más litigioso.
Wilkinson concluye señalando que este análisis busca proporcionar un marco de referencia sobre el panorama actual, que resulta muy útil para reflexionar y explorar estrategias y soluciones en los próximos meses. Un ejercicio más que pertinente y necesario.
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